Mis certezas desayunan dudas. Y hay días en que me siento extranjero en
Montevideo y en cualquier otra parte. En esos días, días sin sol, noches sin
luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, ni en nadie.
Las palabras no se parecen a lo que nombran y ni siquiera se parecen a su
propio sonido. Entonces no estoy donde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a
ninguna parte, y no quiero estar con nadie, ni siquiera conmigo, y no tengo, ni
quiero tener, nombre ninguno: entonces pierdo las ganas de llamarme o ser
llamado.
(GALEANO, 1989)
Nenhum comentário:
Postar um comentário